La verdad y nada más que la verdad

En medio de la cobertura del caso Watergate, el legendario reportero Carl Bernstein se puso en contacto con el entonces fiscal general de Estados Unidos, John Mitchell, para aclarar su implicación en el escándalo. El tándem formado por Bernstein y su compañero Bob Woodward acababa de descubrir la existencia de un fondo secreto destinado a cualquier tipo de trabajo sucio que pudiera materializar la reelección de Nixon como presidente y la mano de Mitchell detrás de dicho entramado parecía más que evidente. “¡Esa mierda es falsa y lo negaré todo! ¡Katie Graham [ex-presidenta del Washington Post] se pillará una teta en una escurridora si lo publicas!”, bramó al ser preguntado. Cuando Ben Bradlee, el director del periódico, se enteró de la conversación no daba crédito. “¿De veras ha dicho eso?”, inquirió. “De veras”, contestó Bernstein. “Bien. Pues omite lo de la teta y escribe el resto”.

A pesar de su gran nombre y su colosal legado, las nuevas generaciones de periodistas a duras penas habrán oído hablar de Bradlee (1921-2014), cuyo mandato al frente del Washington Post jalonó la que posteriormente se acabó definiendo como la “edad de oro del periodismo”. El documental sobre su vida basado en sus memorias (La vida de un periodista, Aguilar) y estrenado este martes bajo el sello de HBO es una oportunidad insoslayable para, en poco más de 90 minutos, conocer no solo su gestión sino también su carácter, su filosofía y su intensa vida personal. Desde la filtración de los llamados “papeles del Pentágono”, pasando por la creación del temido suplemento Style a la investigación del propio escándalo Watergate, que desembocó en la dimisión de Nixon; la gesta de Bradlee marcó un antes y un después en la historia del periodismo y de la política estadounidense.

Obsesionado por dar a conocer “la verdad” por encima de todo, sus méritos tampoco se entienden sin su apuesta por reformar de arriba a abajo el famoso diario washingtoniano, adonde llegó cuando no era más que un periódico provinciano de segunda fila. La vehemente ambición del recién estrenado director por darle al Post un lavado de cara que lo elevara a nivel nacional e incluso internacional fue determinante en las hazañas logradas posteriormente. “Detestaba a las personas que se daban demasiada importancia a sí mismas. Solo le importaba que la gente supiera la verdad”, dice de él la que fue su última mujer, Sally Quinn.

Ironías de la vida, quiso el azar que esa obsesión por la verdad le hiciera darse de bruces con uno de los mayores fraudes que ha dado el periodismo. Tras recibir el Premio Pulitzer en 1981 por un extenso reportaje publicado en portada sobre un niño heroinómano, su autora, una joven reportera llamada Janet Cooke, confesó habérselo inventado de principio a fin. El duro golpe que el descubrimiento supuso no solo para la credibilidad del periódico sino también para la profesionalidad y las firmes convicciones morales de Bradlee fue incuestionable. Admitir en público su culpa y aceptar sus graves errores consiguieron, no obstante, ayudarle a él y al equipo a levantar cabeza y salir adelante.

Tampoco queda fuera de foco la otra gran sacudida personal que sufrió: el asesinato de su gran amigo John Fitzgerald Kennedy, cuya estrecha relación le puso en más de una ocasión en apuros a la hora de delimitar la delicada franja entre camaradería y rigor y ética periodística. Combativo, seductor, perseverante, duro trabajador y férreo defensor de la libertad de información, Benjamin C. Bradlee mantiene aún, tres años después de su muerte y 26 desde su salida del Post, el honorable récord de haber granjeado durante su dirección un total de 18 Premios Pulitzer a reporteros del periódico, dato que él desdeñó en vida pero que, sin embargo, lo encumbra hoy como estrella y leyenda del periodismo por antonomasia.

Redacción Washington Post
De i. a d. Katharine Graham (presidenta del Washington Post entre 1963 y 2001), los reporteros Carl Bernstein y Bob Woodward, Howard Simons (redactor jefe) y Ben Bradlee durante la investigación del caso Watergate

 

Anuncios