Lo que Avicii nos dejó

La irrupción de Tim Bergling en el mundo de la música no fue una irrupción cualquiera, tal vez porque Tim Bergling nunca fue un artista cualquiera. Aunque él no podía imaginar su alcance, cuando aquel 28 de julio de 2011 lanzó bajo la (tal vez premonitoria) rúbrica ‘Avicii’ el que sería su primer gran éxito se acababa de fraguar no solo un himno para parte de una generación, sino también la revolución de un género. Sería la primera de tantas obras maestras que Tim regaló al mundo a lo largo de seis años. Levels fue el comienzo de su ascenso a los cielos. Pero también de su caída al averno.

El tema que sampleaba a Etta James seguido de aquella inolvidable melodía marcó un antes y un después en el universo de la música EDM. De la noche a la mañana los festivales de electrónica se convirtieron en un destino de peregrinación puestos en la mira de los jóvenes más fiesteros mientras cientos de productores amateur trataban de imitar el mágico y cautivador sonido del productor sueco. Un sonido que casi sin quererlo acababa de inventar y que, como tal, solo él sabía moldear a la perfección.

Pasaron un par de años en los que el artista, plenamente ocupado en las giras que lo llevaron alrededor del globo tras el éxito de Levels, siguió produciendo aunque sin alcanzar un nivel de convulsión equiparable al de dicha piezaCon Silhouettes, Collide o I Could Be the One, su colaboración con Nicky Romero, el artista se mantenía no obstante en primera fila buscando tema tras tema esa excelencia que tanto perseguía. Hasta que, finalmente, un buen día del verano de 2013 sucedió de nuevo. Fusionando esta vez su característica música sintetizada con un innovador ritmo folk, el nombre de Avicii volvió a sonar a lo largo y ancho de las discotecas y radios de todo el mundo con un nuevo himno, Wake Me Up.

Esta vez, por suerte, no se trató de un único sencillo. True, el álbum debut del sueco, acompañó al nuevo hit y terminó de consolidarlo como rey indiscutible del género. El contenido del disco no dejaba lugar a dudas. Si bien no todas las canciones eran redondas, la mitad de ellas, incluyendo la posteriormente célebre Hey Brother y otras menos conocidas, podían calificarse como auténticos bombazos. Escuchando True, uno se daba cuenta de que la obra de Avicii poseía cualidades geniales en el sentido estricto de la palabra. Las composiciones del músico holmiense hacían gala de un talento innato para la melodía pegadiza, un sonido realmente único y cada vez más estilizado, y lo más difícil, la capacidad de innovar de una forma u otra en su elaboración artística y traducirlo en éxitos comerciales aplaudidos por la crítica y adorados por el gran público.

Pero mientras el mundo bailaba a su ritmo, los problemas de salud del DJ saltaban a escena. Embarcado más que nunca en sus interminables giras, el estrés y el cansancio generado por la abrumadora cantidad de conciertos unido al estilo de vida nómada e inestable le hicieron buscar refugio en el alcohol. Tras varios meses de excesos y deterioro, el agotamiento acabó por provocarle una serie de problemas estomacales derivados en una grave pancreatitis de la que no consiguió recuperarse nunca al no llegar, por exigencias de su equipo, a tratarse a tiempo.

Tal vez debido a ese ambiente de presiones, extenuación y pésimas condiciones (tan bien reflejado en el muy esclarecedor documental True Stories) el segundo trabajo de Avicii no llegó a alcanzar por mucho la fama del primero. Publicado en octubre de 2015, el muy ansiado y esperado Stories resultó para sorpresa de muchos ser simplemente un disco pasable, mucho menos inspirado, con un cambio de estilo no muy favorecedor y del que solo unas pocas canciones contando los sencillos conseguían conservar algo de la chispa de su antecesor. Pese a que solo un año atrás había conseguido volver a la palestra con dos exitazos, The Nights y The Daysel nuevo álbum no corrió la misma suerte.

Pero las giras continuaban, y en paralelo también su desgaste. Aunque ya sometido a las operaciones de estómago pertinentes, los dolores nunca acababan de marcharse debido, entre otras cosas, a la constante que seguía siendo el estrés en su vida. Convencido de que seguir a tal ritmo acabaría con él y cada vez más enfrentado con su siempre insaciable mánager, con quién acabó cortando lazos, el sueco acabó por decir basta. Fue así como en la primavera de 2016 volvió a dejar conmocionado al mundo al anunciar su inesperado y repentino retiro de los escenarios. El legendario Avicii no volvería a actuar, pero para suerte de sus seguidores continuaría dedicado a su verdadera pasión, la producción.

En uno de sus últimos espectáculos antes de la retirada oficial, el sueco adelantó algunas de los nuevos temas en los que trabajaba y que aseguraban su continuidad como nombre de referencia de la escena, aunque ya con un perfil mucho más bajo. En ellas se podía constatar el regreso del Avicii original, finalmente liberado de presiones y cadenas y nuevamente en pleno uso de su desbordante talento. Algunos de estos adelantos cobraron forma definitiva en el EP lanzado el pasado agosto bajo el título Avici 01, con la sublime Without You como canción de cabecera pero también con otros temas que no tenían nada que envidiarla, como Friend of Mine, What Would I Change It To o Lonely Together. A pesar de la calidad del repertorio, su nombre ya no había creado la misma sensación que antaño.

Con temas en proceso incluso desde 2011, el DJ había declarado tener intención de cristalizar parte de ese material madurado durante años con la publicación de un segundo EP en algún momento de los próximos meses. Hasta que el pasado 20 de abril la funesta noticia dejó sin habla al mundo. El artista sin el cuál muchos de los grandes nombres de la escena actual tal vez nunca hubieran llegado a existir, fuente de inspiración para millones de personas, moría en Omán en misteriosas circunstancias.

En los últimos días la mayor parte de los medios han venido especulando, cuando no casi dando por hecho, que la muerte del artista se debió a la degeneración de su enfermedad, al alcohol o incluso a las drogas. Ríos de tinta han corrido cuestionando su poco saludable estilo de vida y reparar en su persona ni lo que podía haber detrás de todo ello. La realidad es que Avicii, como tantos otros antes que él, murió presa de su propio éxito, que le había dado todo excepto la respuesta a la pregunta que parecía buscar desde hacía ya años, el sentido de la vida y la consecución de la felicidad. Nos deja el artista, pero queda su leyenda, su legado y su breve pero profundísimo paso por el mundo. Su sombra será difícil de igualar.

Avicii mano

 

 

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