Bulgaria y Moldavia viran hacia la órbita rusa

La pérdida de confianza en Europa crece a velocidad de vértigo. Tras la victoria del euroescepticismo en Polonia, Reino Unido y, en menor medida, Francia o Alemania; Moldavia y Bulgaria optaron este domingo por dar un voto de confianza a la rusofilia en sendas elecciones presidenciales. De esta forma, dos de los países más pobres de la región (Bulgaria encabeza el primer puesto de la Unión Europea) inician un periodo en el que, sin dejar de lado sus compromisos con Bruselas, pretenden retomar sus buenas relaciones con Rusia.

En el caso de Bulgaria el encargado de capitanear la legislatura será el independiente Rumen Radev, que durante la campaña ha manifestado que “la eurofilia no debe implicar necesariamente rusofobia”. Radev, un expiloto de las fuerzas aéreas sin experiencia política, se impuso por casi el doble de sufragios a su rival, la oficialista Tzetzka Tsacheva, actual presidenta del Parlamento. Al tiempo, la negativa del Gobierno saliente a formar un ejecutivo en funciones daría lugar a la convocatoria de nuevas elecciones en primavera.

Por su parte, Moldavia también se dispone abrazar al Kremlin con el fin de “restablecer los lazos amistosos y estratégicos mantenidos durante cientos de años, sin los que no hay futuro posible”. Son los argumentos esgrimidos por el ganador de los comicios, Igor Dodon, del Partido Socialista, quien ha prometido modificar el apartado económico del Acuerdo de Asociación con la Unión Europea, vigente desde 2014. Dicho pacto motivó represalias por parte de Moscú, que impuso un embargo a las exportaciones de productos pilares de la economía moldava como la carne o las verduras.

Tanto Radev como Dodon, que han abogado por retirar las sanciones impuestas a Rusia a raíz de la anexión de Crimea y la intervención militar en Ucrania, han encontrado en el descontento de la población con las instituciones europeas el caladero decisivo para alzarse con el poder. Al igual que en Polonia, el recelo hacia la UE tiene gran parte de su origen en las abundantes políticas de ajuste impuestas a cambio de promesas de crecimiento económico no satisfechas. Además, la corrupción sistémica de las clases gobernantes en ambos países (especialmente en Moldavia, donde la desaparición de mil millones de dólares de un fondo bancario en 2014 supuso el mayor escándalo de su historia) ha apuntalado el hartazgo de la sociedad con los políticos

Los resultados electorales favorables a Rusia se unen en menos de una semana a los cosechados en Estados Unidos con la victoria de Donald Trump, próximo a Vladímir Putin y hacia quien ha manifestado en repetidas ocasiones su admiración y respeto.

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Rumen Radev (i) e Igor Dodon, presidentes electos este domingo en Bulgaria y Moldavia
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